Los seres humanos tienden a explicar de manera diferente las actitudes propias de las actitudes ajenas ya sea justificando el propio accionar y atacando el de terceros o bien, atribuyéndole un carácter irracional al mismo. La otra posibilidad de interpretar erróneamente – con o sin intención – las conductas de terceros es mediante la denostación o quitándole el sentido, simplemente porque no se alcanza a comprender lo que sucede en el interior del individuo. Obviamente, suponer que “el otro” es irracional, arbitrario y/o hasta deshonesto es más sencillo que intentar comprenderlo.
“sostener que el comportamiento de alguien es sin sentido, impensado o sin fundamento es admitir nuestra propia ignorancia sobre los motivos”

